viernes, 30 de diciembre de 2011

El año de los neutrinos

En este año 2011, el experimento de las partículas que tienen una velocidad mayor a la de la luz, los neutrinos, ha dado mucho que hablar. Aunque todavía no se ha publicado con exactitud que sea cierto.

A principios de este año, el común de los mortales no tenía ni idea de lo que significaba la palabra 'neutrino'. Pero hoy, no hace falta tener un doctorado en Física para conocer el nombre de la partícula que se convirtió, el pasado 23 de septiembre, en la gran estrella mediática de la ciencia en 2011, tras (supuestamente) superar la velocidad de la luz, poner en tela de juicio la 'sagrada' Teoría de la Relatividad del mismísimo Albert Einstein y alimentar la fantasía utópica de los viajes en el tiempo.

Hace una semana, la revista 'Science' presentó su tradicional lista de los “Hallazgos del año”, y el famoso experimento de los neutrinos realizado en el CERN de Ginebra y el Laboratorio Nacional de Gran Sasso en Italia no apareció por ninguna parte.

Esto es perfectamente comprensible, ya que buena parte de la comunidad científica ha puesto en duda la validez de sus resultados, y la inmensa polémica que sigue rodeando a todo este asunto no podrá zanjarse hasta que otro centro de investigación los verifique de manera independiente.

Sin embargo, aunque para muchos científicos la idea de que los neutrinos viajen más rápido que la luz no sea de momento más que una hipótesis dudosa, es incuestionable que el experimento presentado a bombo y  platillo por el CERN ha sido el acontecimiento científico de mayor impacto social en 2011.

Repercusión mediática:

Recordemos, sin ir más lejos, lo que ocurrió en este mismo periódico. La primera información que publicó ELMUNDO.ES sobre la velocidad de los neutrinos no sólo se mantuvo durante toda la jornada como la más leída del día, sino que fue recomendada por 5.000 usuarios de Facebook, y más de 800 de Twitter.
Además, otras cuatro informaciones que publicó la sección de Ciencia de nuestra web sobre el mismo tema a lo largo del día también escalaron a las primeras posiciones de las noticias más populares. Por si esto fuera poco, la narración en vivo de la presentación de los resultados del experimento que ofreció nuestra web, incluyendo una conexión con la retransmisión del seminario en Ginebra, tuvo una audiencia masiva.
Pero quizás lo más significativo de todo fue que la edición impresa de EL MUNDO abrió su portada a cuatro columnas con el titular:”Un experimento impulsa el sueño de los viajes a través del tiempo.
Muchos otros periódicos en todo el planeta también apostaron en sus portadas por la espectacular noticia de los neutrinos, impulsando así a la física de partículas a un inusitado puesto de honor en el altar mediático de la aldea global.






Fuentes: el periódico El Mundo.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Crean chip que imita el cerebro humano

Gracias a los avances tecnológicos de la ciencia se ha creado un chip que es capaz de reproducir la conexión de una spinasis a través de 400 transmisores.

Especialistas del MIT han creado un circuito integrado capaz de simular la forma en que neuronas vivas pueden adaptarse en respuesta a nueva información, una característica conocida como plasticidad.

Parece que “plasticidad” es el término adecuado para describir una característica esencial de nuestro cerebro, aquella que nos permite aprender, cambiar y adaptarnos a nuevas e inesperadas situaciones.

En el interior de un chip de computador, todo lo que hay son representaciones de “ceros” y “unos”, algo que los investigadores del MIT consideran inadecuado para imitar el funcionamiento de un cerebro biológico. El cerebro no funciona mediante impulsos de “encendido” y “apagado”, sino que posee toda una gradación de intensidad en sus señales que proporcionan una enorme gama de estados intermedios.

El resultado del trabajo de este equipo ha sido un chip analógico que es capaz de emular completamente el comportamiento de una neurona mediante el control del flujo de electricidad que circula a través de los transistores, reproduciendo los canales iónicos existentes en las en las células cerebrales.

Hay aproximadamente 100 mil millones de neuronas en el cerebro, cada una de ellas compartiendo sinapsis con muchas otras. Una sinapsis es un espacio entre dos neuronas denominadas neurona presináptica y neurona postsináptica. La neurona presináptica libera neurotransmisores que alcanzan los receptores ubicados en la membrana de la neurona postsináptica, actividad que depende de los llamados canales iónicos. Estos canales controlan el flujo de átomos cargados, tales como sodio, potasio y calcio. Estos canales son clave para que tengan lugar dos procesos conocidos como potenciación a largo plazo (LTP, por long-term potentiation) y depresión a largo plazo (LTD, por long-term depression), que fortalecen y debilitan las sinapsis, respectivamente.

Con este avance los investigadores pueden imitar correctamente el comportamiento de una neurona, gracias al control del flujo de electricidad que circula a través de los transistores emulando los los canales iónicos de las células. Todos los chips anteriores, al ser digitales, eran incapaces de reproducir esta faceta de las conexiones entre neuronas.

En el MIT creen que con unos 400 transistores se puede construir un chip capaz de reproducir fielmente la conexión de una sinapsis. Hacen falta millones de ellos para simular un cerebro, pero las técnicas de fabricación de circuitos integrados son capaces de producir chips con decenas de miles de millones de transistores, por lo que probablemente pronto veamos algún prototipo basado en esta tecnología.

MIT chip que imita el cerebro

Fabrican un ADN artificial que mantiene vivas a las células

Un equipo de científicos de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, ha conseguido crear un ADN sintético que, insertado en células de la bacteria Escherichia coli que carecían de ciertos genes necesarios para la supervivencia en entornos desfavorables, logró que dichas células sobrevivieran. Es decir, unos científicos han conseguido crear un ADN que mantiene vivas a las células.

El pasado mes de mayo, se hizo público un avance alcanzado por científicos del Instituto J. Craig Venter, de Estados Unidos, en el terreno de la biología sintética. Los investigadores norteamericanos consiguieron que un genoma sintético, creado por ellos mismos mediante síntesis química, controlase las funciones de una célula bacteriana. Señalan que éste ha sido un gran paso para la biología sintética, que nos acerca a la creación de vida artificial.

Los científicos sustituyeron el genoma de la bacteria Mycoplasma capricolum por otro sintético con la secuencia del de la especie Mycoplasma mycoides. Como consecuencia, la primera bacteria comenzó a auto-replicarse como la segunda.

Ahora, otro equipo de investigadores de la Universidad de Princeton , en Estados Unidos, dirigidos por  Michael Hecht , ha dado un paso más en este terreno.

Han conseguido demostrar que secuencias de ADN diseñadas en laboratorio y distintas de cualquier otra secuencia encontrada en la naturaleza pueden “rescatar” a algunas células, al producir proteínas que sostienen la vida de la misma manera que las produce la naturaleza.

Según explica Hecht, estas secuencias de ADN sustitutas no fueron aleatorias sino que se diseñaron intencionadamente para su inserción en células que habían perdido genes necesarios para la supervivencia celular, en entornos poco favorables.


Hecht y sus colaboradores utilizaron para su estudio 27 cepas de una famosa bacteria que se encuentra generalmente en los intestinos humanos: la Escherichia coli.
Estas cepas carecían de genes responsables de su supervivencia en ciertas condiciones. Los investigadores introdujeron en las células de la Escherichia coli más de un millón de secuencias de ADN sintético, cada una de ellas para la codificación de una proteína.

Según Hecht, era de esperar que: “si le dábamos a las células una oportunidad de escoger uno de nuestros genes, y si ese gen les permitía sobrevivir bajo las condiciones establecidas, entonces esas células formarían una colonia en la que el resto de células vecinas (que no contaban con el ADN sintético) morirían”.

Efectivamente, después de varios días de incubación, cuatro cepas experimentales individuales habían formado colonias, mientras que las células de un grupo de control habían perecido.


Los científicos comprobaron posteriormente estos resultados, con el fin de asegurar que las células supervivientes habían sobrevivido gracias al gen incorporado, y que la supervivencia no era resultado de mutaciones de adaptación en los cromosomas originales.

Para ello, purificaron el ADN de las nuevas colonias e insertaron en él nuevas células con la misma ausencia genética original.



“Hicimos esto una y otra vez para asegurarnos de que el fenotipo era producto del genotipo que nosotros habíamos colocado en las células”, afirma Hecht. Los resultados confirmaron que el gen sintético incorporado fue el causante de la supervivencia de las células.

Los científicos aún no han podido establecer el proceso por el cual las células sobrevivieron. Se cree que el mecanismo que mantuvo viva a las células podría ser completamente diferente a los mecanismos hasta ahora conocidos.


Hecht señala que experimentos destinados a elucidar dicho mecanismo están en camino y que resultarán “verdaderamente importantes”. Su descubrimiento podría servir para acercarnos más a la creación de vida artificial, constituida por sistemas vivos generados con elementos no derivados de la naturaleza, sino diseñados y sintetizados en laboratorio.

Otra de las cuestiones clave pendientes sobre el genoma artificial sería la siguiente: ¿Podríamos mantener la vida con herramientas completamente nuevas? La investigación de Hecht y sus colaboradores se centra ahora en tratar de responder a estas cuestiones.




miércoles, 28 de diciembre de 2011

Dos planetas destruidos por una estrella moribunda

Una estrella detectada por el telescopio Kepler tenía dos planetas orbitándola, casualmente de masa parecida al planeta Tierra.

Dos planetas destruidos por una estrella moribunda
El Sol está a la mitad de una larga vida que, según todas las predicciones, acabará cuando, dentro de unos 5.000 millones de años, se convierta en una gigantesca estrella roja. ¿Qué pasará con los astros que la orbitan, sobre todo con la Tierra? El hallazgo de dos planetas totalmente 'fritos', de un tamaño similar al nuestro, y en torno a una estrella moribunda, podría ayudar a encontrar la respuesta, según los astrónomos que han localizado este sistema planetario.


Los investigadores, dirigidos por el francés Stephane Cahrpinet, utilizaron los datos obtenidos por el telescopio espacial Kepler, un cazador de planetas de la NASA que ha logrado detectar ya miles de posibles candidatos que los astrónomos tienen que confirmar posteriormente. El Kepler detecta variaciones mínimas en el brillo de las estrellas que se repiten y que indican que, cada cierto tiempo, un planeta pasa por delante, y lo hace evitando las interferencias de la atmósfera terrestre.


Con este sistema, se detectó que la estrella KIC05807616, una subenana de tipo B, tenía dos planetas orbitándola. "Son estrellas que han evolucionado a gigantes rojas de manera acelerada y extrema, ya han consumido casi todo su hidrógeno y están quemando helio. Si aún no hubiera evolucionado, y fuera similar al Sol, su luz y su temperatura serían mucho mayores que la de éste", explica Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional. Los dos planetas se encuentran muy cerca de esta estrella muerta, unas 100 veces más cerca que la Tierra del Sol, y curiosamente tienen una masa muy parecida a la de nuestro planeta.

Causas que tuvo la acidez de los océanos

Se cree que la acidez de los océanos es la  nueva clave para explicar la extinción de los dinosaurios, en las teorías de que fueron extinguidos por la caída de un meteorito contra la Tierra, deja cabos sueltos, como por ejemplo porque hay especies que no se extinguieron.

Una paleontóloga de la Universidad de Zaragoza, junto a dos investigadores estadounidenses, ha hallado nuevas causas de la extinción de los dinosaurios, entre otras especies, que se produjo en los océanos tras el impacto de un asteroide hace 65,5 millones de años.

El estudio de la oscense Laia Alegret, profesora de Paleontología de la Universidad de Zaragoza y miembro del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA), demuestra que la fotosíntesis y la cadena alimenticia en los océanos se recuperaron mucho antes de lo que se creía.

Asimismo señala que una rápida acidificación de las aguas superficiales tras el impacto explicaría por qué muchas especies se extinguieron, mientras que otras que habitaban en los fondos oceánicos sobrevivieron, ha informado la Universidad de Zaragoza en un comunicado.
El trabajo, en el que han participado dos investigadores de las universidades de Yale y Michigan, acaba de ser publicado en la revista científica estadounidense PNAS (Proceedings of the National Academy os Sciences). 

Preguntas sin responder
En él mismo se analiza la gran extinción que se produjo hace 65,5 millones de años como consecuencia del impacto de un meteorito y que afectó a casi el 70 por ciento de las especies del planeta, como los dinosaurios, los mosasaurios (grandes reptiles marinos) o los ammonites (cefalópodos primitivos).

Aunque la causa de las extinciones está clara para los científicos, como es la de un impacto meteorítico en la península del Yucatán (México), según los autores de la investigación quedan preguntas por responder.

Entre otras, ¿por qué el impacto causó las extinciones de unos organismos y no de otros? Y, ¿cuáles fueron los mecanismos concretos que causaron las extinciones?
Unas preguntas a las que se responden en el estudio liderado por Alegret, en el que se analizan en detalle las extinciones que tuvieron lugar en los océanos y se descartan los mecanismos más aceptados hasta el momento.

Las hipótesis clásicas se refieren a que, tras el impacto del asteroide, una gran cantidad de polvo y gases fue despedida a la atmósfera, bloqueando el paso de los rayos del sol.
El oscurecimiento del planeta impediría que los productores primarios (las plantas en medios terrestres y, fundamentalmente, algas unicelulares en los océanos) realizaran la fotosíntesis.

Cese de la fotosíntesis
Partiendo de esta base, a finales del siglo pasado se propusieron varios modelos para explicar cómo un impacto meteorítico provocaría las extinciones en los océanos. Todos ellos implican un cese de la fotosíntesis durante un largo periodo de tiempo, de decenas a cientos de miles de años.

En el artículo publicado en PNAS se descarta el oscurecimiento del planeta como la principal causa de las extinciones, dado que no todos los microorganismos que realizaban la fotosíntesis sufrieron extinciones importantes, sólo los de conchas carbonatadas.

En este sentido, los autores del estudio proponen que la principal causa de las extinciones en medios marinos se debió a la rápida acidificación de los océanos, es decir, al descenso del PH en las aguas, que duraría muy poco en términos geológicos (de meses a años) y tendría lugar únicamente en las aguas superficiales oceánicas.

Un hecho que explicaría la extinción masiva de numerosos organismos de conchas carbonatadas que flotan en las aguas superficiales (sus conchas de carbonato se disolverían al disminuir el pH), así como de los mosasaurios, grandes peces, y ammonites.
Dado que la acidez de las aguas no llegaría a los fondos oceánicos, este modelo también explicaría la supervivencia de los organismos que habitan allí.




Fuentes: El periódico, El Mundo.

martes, 27 de diciembre de 2011

La misteriosa bola espacial que cayó en la sabana de Namibia

Una bola caída, no se sabe muy bien cómo ha llegado a la Tierra, se cree que se  ha caído de un cohete; ya se habían encontrado bolas parecidas pero nunca se ha averiguado con exactitud de dónde proviene.

Cuando Jamie Uys escribió la película 'Los dioses deben estar locos', sobre una botella de refresco que cae en un poblado bosquimano y cómo el misterioso objeto les cambia la vida, no imaginaba que tres décadas después un artefacto metálico encontrado en la sabana africana resucitaría su argumento, en este caso aún cargado de incertidumbre.

Ahora se ha sabido que el mes pasado, en una aldea remota del norte de Namibia, a unos 750 kilómetros de la capital, Windhoek, se encontró una bola de metal de unos 35 centímetros de circunferencia y unos seis kilos de peso. Los habitantes, cinco días antes, habían escuchado una serie de pequeñas explosiones a unos cinco kilómetros de distancia, justo en la zona donde luego se localizó la bola de metal.

La bola está vacía por dentro, tiene dos hemisferios soldados y ha sido realizada por una aleación de metales realizada por seres humanos, según informó a la agencia AFP el jefe de la policía científica del país africano, Pablo Ludik. Una vez analizada por algunos expertos, se ha concluido que es segura, aunque no se sabe con certeza su origen.

De hecho, las autoridades de Namibia no han tardado en comunicar el hallazgo a la NASA y a la Agencia Espacial Europea (ESA) para que les confirmen si se podría tratar de basura espacial, dado que en su caída provocó un cráter de 3,8 metros de diámetro y 33 centímetros de profundidad.

También es ésta la explicación que defiende el bloguero Adrian Chen, en la web de blogs Gatwker. Chen ha identificado una bola idéntica en los cohetes que la compañía Astrium fabrica para poner en órbita los satélites artificiales. Se trataría de un depósito de combustible capaz de contener unos 39 litros. En concreto, la bola parece una hermana gemela de la que llevan por Ariane 5. De confirmarse este origen, sería la prueba de que sobre nuestras cabezas vuela una basura espacial que, en ocasiones, no se desintegra al traspasar la atmósfera, como sería previsible, y que nos puede caer encima.

Es más: parece que no es la primera vez que caen este tipo de bólidos desde el espacio porque bolas similares ya se han encontrado en el sur de África, Australia y Latinoamérica en los últimos 20 años, según los datos que las autoridades de Namibia han recopilado en internet.

Los que las encontraron tuvieron claro que no eran "un regalo de los dioses".




Fuentes: periódico El Mundo

La península Ibérica, vista desde el espacio de noche

Es maravilloso que debido al avance de las tecnologías podamos observar las maravillas del universo, concretamente de nuestro planeta y país.


Tras el anochecer, una fiesta de luces proporciona el contorno de España y Portugal. Así subtitula hoy el observatorio de la tierra de la NASA su imagen del día: la península ibérica de noche.

Tal y como señala el observatorio de la tierra de la NASA en su página web oficial, su cometido es compartir con el público imágenes, historias y descubrimientos sobre el clima y el medio ambiente que surgen de las investigaciones llevadas a cabo por la agencia espacial estadounidense.

En una imagen de plano oblicuo en la que destacan los tonos marrones y ocres, se observan con claridad las ciudades de Lisboa, Madrid y Sevilla dada la cantidad de su alumbrado público, así como el resto de puntos de luz que salpican el resto de la península aunque con menor intensidad.
Muchas de las mismas se ven en nebulosa, debido a las nubes que cubrían la península el pasado 4 de diciembre día en el que se tomó la imagen desde la Estación Espacial Internacional (EEI).

La NASA también remarca la situación del Estrecho de Gibraltar, Francia y el océano atlántico y resulta visible el norte de África.En el texto, el observatorio de la tierra de la NASA explica que la imagen ha sido aumentada para «mejorar su contraste».




Fuentes: periódico, ABC.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Así ocurrió la mayor explosión estelar en 25 años

Es impresionante que, el ser humano sea capaz de observar las maravillas que ocurren de vez en cuando en el universo. Un ejemplo de esto es la maravillosa explosión estelar que pudimos observar el pasado agosto y que ahora nos explican como sucedió.


El pasado agosto se produjo la explosión estelar más brillante y cercana vista desde la Tierra en 25 años. Tal era su fuerza que dejó impresionados a los astrónomos, casi escépticos ante lo que veían sus ojos y que, entusiasmados, la bautizaron como la «supernova de una generación». Científicos de todo el mundo se afanaron en obtener las mejores imágenes del fenómeno -el telescopio espacial Hubble fue activado para seguirlo de forma urgente-, con el objetivo de conocer exactamente qué es lo que había provocado semejante bombazo. Ahora, dos investigaciones publicadas en Nature explican con todo lujo de detalles qué sucedió. Conocida como supernova de tipo Ia, este tipo de explosión es una herramienta esencial que permite a los científicos medir la expansión del Universo y comprender la naturaleza misma de la Cosmos.
«Lo que causa este tipo de explosiones ha dividido a la comunidad astronómica profundamente», explica Shri Kulkarni, profesor de Astronomía y Ciencias Planetarias e investigador del Instituto de Tecnología de California (Caltech). Pero esta nueva supernova -llamada SN2011fe- puede ayudar a los astrónomos a solucionar este largo misterio. «SN2011fe es como la Piedra Rosetta de las supernovas Tipo Ia», afirma.
El 24 de agosto, el equipo de Caltech descubrió la supernova en uno de los brazos de la Galaxia del Molinete (también llamada M101), a 21 millones de años luz de distancia de la Tierra, en la «puerta de al lado», en términos cósmicos, y solo once horas después de que explotara. «Nunca antes habíamos visto una explosión termonuclear estelar tan pronto después de que ocurriera», dice Lars Bildsten, profesor de teoría Astrofísica en la Universidad de California en Santa Bárbara. La explosión incluso pudo ser vista con prismáticos.
Los astronónomos saben que las supernovas tipo Ia son parte de un sistema binario, dos estrellas que orbitan una junta a otra. Es conocido que la que explota es una enana blanca, hecha de carbono y oxígeno, -lo que será nuestro Sol al final de su vida, con toda su masa embuchada en una bola del tamaño de la Tierra-, y estalla cuando la materia de su estrella compañera se derrama sobre su superficie. Pero nadie está seguro de la identidad de la estrella compañera. Los científicos han sugerido que se trata de otra enana blanca, una estrella de secuencia principal, una estrella de helio, o una estrella vieja que se infla hasta convertirse en una gigante roja.
En este caso, los científicos han descartado que la compañera sea una gigante roja, ya que habría generado incluso más luz, y deducen, por un proceso de eliminación, que se trata de un astro que se encuentra en una fase de secuencia principal, donde se localizan las estrellas durante la parte de su vida que fusionan hidrógeno.
Además, sucede que el Hubble tomó imágenes del lugar dónde «vivía» SN2011fe antes de que estallara. Cuando los investigadores analizaron los datos, se encontraron con que no hay evidencia de gigantes rojas en la zona. Si la compañera hubiera sido otra enana blanca, la explosión habría producido luz en las longitudes de onda óptica y ultravioleta. Dado que ninguno de estos tipos de radiación se ven procedente de SN2011fe, es menos probable que la compañera fuera una enana blanca.

Oxígeno a 20.000 km por segundo

Los astrónomos también han observado, en un detalle sin precedentes, el material que salió disparado durante la explosión. En particular, el equipo detectó oxígeno expulsado de la supernova a una velocidad de más de 20.000 kilómetros por segundo, la primera vez que alguien ha visto algo semejante, de acuerdo con los investigadores.
No solo la supernova fue detectada rápidamente, sino que el procesamiento de datos -realizado por investigadores del Lawrence Berkeley National Laboratory - se llevó a cabo también en cuestión de horas. Debido a que los astrónomos captaron la explosión tan pronto después de que ocurriera y porque estaba tan cerca, los investigadores creen que SN2011fe se convertirá en una de las supernovas más estudiadas. «Su rápido descubrimiento y clasificación -todo en la misma la noche- es un testimonio del gran trabajo en equipo entre todos los investigadores de más de media docena de instituciones», recuerda Kulkarni. «El futuro parece muy brillante. Pronto encontraremos supernovas en una edad aún más joven y por lo tanto entenderemos mejor cómo suceden estas explosiones».
El pasado agosto se produjo la explosión estelar más brillante y cercana vista desde la Tierra en 25 años. Tal era su fuerza que dejó impresionados a los astrónomos, casi escépticos ante lo que veían sus ojos y que, entusiasmados, la bautizaron como la «supernova de una generación». Científicos de todo el mundo se afanaron en obtener las mejores imágenes del fenómeno -el telescopio espacial Hubble fue activado para seguirlo de forma urgente-, con el objetivo de conocer exactamente qué es lo que había provocado semejante bombazo. Ahora, dos investigaciones publicadas en Nature explican con todo lujo de detalles qué sucedió. Conocida como supernova de tipo Ia, este tipo de explosión es una herramienta esencial que permite a los científicos medir la expansión del Universo y comprender la naturaleza misma de la Cosmos.
«Lo que causa este tipo de explosiones ha dividido a la comunidad astronómica profundamente», explica Shri Kulkarni, profesor de Astronomía y Ciencias Planetarias e investigador del Instituto de Tecnología de California (Caltech). Pero esta nueva supernova -llamada SN2011fe- puede ayudar a los astrónomos a solucionar este largo misterio. «SN2011fe es como la Piedra Rosetta de las supernovas Tipo Ia», afirma.
El 24 de agosto, el equipo de Caltech descubrió la supernova en uno de los brazos de la Galaxia del Molinete (también llamada M101), a 21 millones de años luz de distancia de la Tierra, en la «puerta de al lado», en términos cósmicos, y solo once horas después de que explotara. «Nunca antes habíamos visto una explosión termonuclear estelar tan pronto después de que ocurriera», dice Lars Bildsten, profesor de teoría Astrofísica en la Universidad de California en Santa Bárbara. La explosión incluso pudo ser vista con prismáticos.
Los astronónomos saben que las supernovas tipo Ia son parte de un sistema binario, dos estrellas que orbitan una junta a otra. Es conocido que la que explota es una enana blanca, hecha de carbono y oxígeno, -lo que será nuestro Sol al final de su vida, con toda su masa embuchada en una bola del tamaño de la Tierra-, y estalla cuando la materia de su estrella compañera se derrama sobre su superficie. Pero nadie está seguro de la identidad de la estrella compañera. Los científicos han sugerido que se trata de otra enana blanca, una estrella de secuencia principal, una estrella de helio, o una estrella vieja que se infla hasta convertirse en una gigante roja.
En este caso, los científicos han descartado que la compañera sea una gigante roja, ya que habría generado incluso más luz, y deducen, por un proceso de eliminación, que se trata de un astro que se encuentra en una fase de secuencia principal, donde se localizan las estrellas durante la parte de su vida que fusionan hidrógeno.
Además, sucede que el Hubble tomó imágenes del lugar dónde «vivía» SN2011fe antes de que estallara. Cuando los investigadores analizaron los datos, se encontraron con que no hay evidencia de gigantes rojas en la zona. Si la compañera hubiera sido otra enana blanca, la explosión habría producido luz en las longitudes de onda óptica y ultravioleta. Dado que ninguno de estos tipos de radiación se ven procedente de SN2011fe, es menos probable que la compañera fuera una enana blanca.

FUENTES: periódico, ABC.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Captan por primera vez un agujero negro a punto de devorar su cena

Unos astrónomos observan cómo una nube de gas varias veces el tamaño de la Tierra se acerca a un agujero negro de la Vía Láctea, que se la tragará en 2013.


Astrónomos han descubierto una nube de gas varias veces más masiva que la Tierra acercándose rápidamente hacia el agujero negro que existe en el centro de la Vía Láctea. Esta es la primera vez que se logra observar el acercamiento irreversible de una nube a un agujero negro supermasivo. El objeto ya ha comenzado a sufrir perturbaciones y, a medida que se acerque, algo que sucederá sin remedio en el año 2013, el aumento de la presión externa lo irá comprimiendo. No sobrevivirá a la gran boca cósmica hambrienta.
Un equipo de astrónomos dirigido por Reinhard Genzel, del Max-Planck Institute for Extraterrestrial Physics (MPE) de Garching, Alemania, descubrió un nuevo objeto que se acerca rápidamente al agujero negro utilizando el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Cerro Paranal (Chile). En los últimos siete años, la velocidad de este objeto casi se ha duplicado, llegando a alcanzar más de 8 millones de km/h. Posee una órbita muy alargada y a mediados de 2013 pasará a una distancia de tan sólo 40.000 millones de kilómetros del horizonte de suceso del agujero negro, a una distancia cercana a las 36 horas-luz. En términos astronómicos, se trata de un encuentro muy cercano con un agujero negro supermasivo.
La nube de polvo y gas ionizado, con una masa aproximadamente tres veces la de la Tierra, mucho más fría que las estrellas circundantes (no supera los 280 grados Celsius), está compuesta principalmente por hidrógeno y helio. La nube brilla a causa de la fuerte radiación ultravioleta de las estrellas calientes que la rodean en el sobrepoblado corazón de la Vía Láctea.
A medida que la nube se acerca cada vez más a la bestia hambrienta, el aumento de la presión externa la irá comprimiendo. Al mismo tiempo, la enorme atracción gravitatoria del agujero negro, que tiene una masa cuatro millones de veces la del Sol, continuará acelerando el acercamiento y arrastrándola fuera de su órbita.

Estirado como un espagueti

«La idea de un astronauta que al ir acercándose a un agujero negro se va estirando hasta parecer un espagueti es muy común en la ciencia ficción. Pero ahora podemos ver que esto le sucede realmente a la nube recién descubierta. No va a sobrevivir esta experiencia», explica Stefan Gillessen (MPE), el autor principal del artículo.
Los bordes de la nube ya están sufriendo perturbaciones y se espera que ésta colapse por completo durante los próximos años. Los astrónomos han podido ver señales claras de un aumento de las perturbaciones en la nube entre 2008 y 2011. También se espera que el material se vuelva mucho más caliente a medida que se acerque al agujero negro en 2013, incluso es probable que comience a emitir rayos-X. Esta comida recién llegada se convertirá en el principal combustible para el agujero negro en los próximos años.
.Una explicación para la formación de esta nube es que el material provendría de las cercanas estrellas jóvenes masivas que están perdiendo masa rápidamente debido a los fuertes vientos estelares. Estas estrellas literalmente lanzan su gas hacia afuera.
Un vídeo:

Simulación de la nube de gas tras aproximarse al agujero negro de la Vía Láctea.

Fuentes: periódico, ABC 

Materia orgánica compleja creada por estrellas

Esta noticia informa de la capacidad de las estrellas de producir materia orgánica muy compleja, y de poder explusarla al espacio.

Compuestos orgánicos de complejidad inesperada existen en todo el Universo, gracias a ciertas estrellas. Así lo sugieren los resultados de un reciente estudio.

Sun Kwok y Yong Zhang de la Universidad de Hong Kong investigaron el fenómeno de ciertas emisiones infrarrojas detectadas en estrellas, en el espacio interestelar y en las galaxias. Estas emisiones poseen en su espectro "firmas" no identificadas. Durante más de dos décadas, la teoría más aceptada sobre el origen de estas firmas ha sido que proceden de hidrocarburos aromáticos policíclicos, moléculas orgánicas simples hechas de átomos de hidrógeno y carbono.

A partir de observaciones hechas por el ISO (Infrared Space Observatory, u Observatorio Espacial Infrarrojo) y el Telescopio Espacial Spitzer, Kwok y Zhang han constatado que los espectros astronómicos tienen características que no pueden ser explicadas mediante moléculas de hidrocarburos aromáticos policíclicos. En su lugar, el equipo propone que las sustancias generadoras de estas emisiones infrarrojas tienen estructuras químicas que son mucho más complejas. Mediante el análisis de los espectros del polvo estelar formado en determinadas explosiones estelares, Kwok y Zhang han mostrado que ciertas estrellas fabrican estos compuestos orgánicos complejos en periodos de tiempo asombrosamente cortos en la escala astronómica: en cuestión de semanas.


Las estrellas no sólo están produciendo esta materia orgánica compleja, sino que también la están expulsando al espacio interestelar. El trabajo parece apoyar una hipótesis propuesta anteriormente por Kwok que señala que las estrellas viejas son fábricas moleculares capaces de generar compuestos orgánicos.





Espectro del ISO de la nebulosa de Orión. (Foto: NASA/Rice U.)