sábado, 12 de noviembre de 2011

Un planeta gigante expulsado del primitivo Sistema Solar

Un astrónomo dedujo que hubo un planeta más al principio de la creación del Sistema Solar. Esto significa que ese planeta fue expulsado del Sistema Solar para que Júpiter pudiese estar donde se encuentra ahora; si no hubiese sido expulsado, la Tierra hubiera sido destruída.
Un equipo de astrónomos acaba de publicar un trabajo que añade la existencia de un quinto planeta gigante al primitivo Sistema Solar. Este astro explicaría uno de los misterios de nuestro sistema, que se refiere a la formación de las órbitas de los planetas.
Por lo que se conoce, cuando se formó el Sistema Solar, hace unos 4.500 millones de años, hubo una gran inestabilidad en las órbitas de los grandes planetas, hasta el punto que tendrían que haber acabado colisionando con la Tierra primitiva. Su conclusión es que si no ocurrió, se debe a que existía este misterioso cuerpo celeste.
La investigación, publicada en la revista 'Astrophysical Journal', se basa en simulaciones informáticas. Según David Nesvorny, del Southwest Research Institute, sus datos proceden del estudio de los muchos objetos pequeños que hay más allá de Neptuno, en el llamado 'Cinturón de Kuiper', y también del registro de cráteres que hay en la Luna.
De su ánalisis ya se había concluido que cuando el Sistema Solar tenía sólo unos 600 millones de años, había una gran inestabilidad en las órbitas de los planetas gigantes, de los que ahora hay cuatro: Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano. Debido a ello, infinidad de cuerpos pequeños se dispersaron (algunos de conforman el Cinturón de Kuiper), pero otros se acercaron hacia el Sol, afectando a la Tierra y la Luna.
Y lo mismo pasó con los grandes. Júpiter, por ejemplo, se habría movido hacia dentro del Sistema lentamente. El problema es que ese movimiento habría afectado a las órbitas de los planetas rocosos como la Tierra, que habría colisionado con sus vecinos, Marte o Venus.
El ''salto'' de Júpiter:
Los astrónomos, en trabajos previos, presentaron una alternativa que evitaba esta opción: propusieron que la órbita de Júpiter cambió con rapidez cuando se dispersó, alejándose de Urano o de Neptuno, durante ese periodo de inestabilidad. Este 'salto' de Júpiter habría sido menos dañino para el resto de los planetas pero, ¿qué lo causó?
Nesvorny realizó millones de simulaciones informáticas para encontrar la respuesta. Si efectivamente Júpiter saltó dispersando a sus dos vecinos gigantes, uno de los dos tendría que haber sido expulsado del Sistema Solar, algo que tampoco ocurrió. "Había algo claramente incorrecto", afirma el investigador.
La única alternativa que se le ocurrió era que había habido un quinto planeta gigante en nuestro entorno cósmico. Y Nesvorny acertó: comprobó que, con esa simulación, todo volvía a su lugar. Ese astro debía haber sido expulsado del Sistema Solar en sus inicios. "Es una explicación que parece bastante concebible debido al descubrimiento reciente de una gran cantidad de planetas que flotan libremente en el espacio ineterestelar, sin orbitar ninguna estrella, lo que indica que estas eyecciones (expulsiones)  de planetas podían ser comunes", afirma Nesvorny.






Fuentes: periódico El Mundo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

La simulación Bolshoi desvela los misterios del cosmos

Científicos hacen públicos los datos de la simulación computacional del universo más exacta, detallada y extensa de las realizadas hasta ahora. Esto quiere decir que científicos van a poder analizar misterios del universo que aún no han sido descubiertos como la formación de nuevas galaxias, materia oscura o energía oscura, temas que estamos estudiando actualmente en cmc. 

La simulación cosmológica computacional Bolshoi, la más exacta, detallada y extensa de las realizadas hasta ahora, será para físicos y astrónomos una potente herramienta de análisis de misterios del universo que aún no han sido resueltos, como la formación de las galaxias, la materia oscura o la energía oscura. Con esta simulación se ha trazado ya la evolución de la estructura a gran escala del universo, incluyendo el desarrollo y la distribución de los halos de materia oscura en los que las galaxias se unieron y crecieron. Gracias a ella, además, han sido posibles visualizaciones espectaculares de cómo fue el universo en 180 momentos distintos después del Big Bang y hasta el presente.

Estudios iniciales realizados con dicha simulación, han demostrado un alto grado de coincidencia entre sus predicciones y las observaciones astronómicas, lo que convierte a Bolshoi en una potencial fuente de datos, y tal vez de respuestas a dichos misterios.

La simulación Bolshoi ha trazado ya la evolución de la estructura a gran escala del universo, incluyendo el desarrollo y la distribución de los halos de materia oscura en los que las galaxias se unieron y crecieron. Gracias a ella, han sido posibles visualizaciones espectaculares de cómo fue el universo en 180 momentos distintos después del Big Bang y hasta el presente, según publica la Universidad de California.

Filamentos de materia oscura a lo largo de los cuales se ha predicho que se formaron las galaxias. Fuente: Universidad de California.
Filamentos de materia oscura a lo largo de los cuales se ha predicho que se formaron las galaxias. Fuente: Universidad de California.

Uno de los desarrolladores de la simulación, el profesor de física de la Universidad de California en Santa Cruz, Joel Primark, ha afirmado en un comunicado de dicha Universidad que “en un sentido, podría pensarse que los resultados iniciales de esta simulación son un poco aburridos, porque básicamente muestran que nuestro modelo cosmológico estándar funciona. Pero lo que resulta emocionante es que ahora tenemos una herramienta de gran precisión, que proporcionará la base para muchos de los estudios importantes que se harán en los meses y años venideros”.

“Estas simulaciones cosmológicas gigantescas son esenciales para la interpretación de los resultados de observaciones astronómicas en proceso, y para la planificación de nuevos análisis del universo, que se espera ayuden a determinar la naturaleza de la misteriosa energía oscura”, explica Klypin, profesor de astronomía de la New Mexico State University.
Base teórica de la simulación

La explicación estándar sobre cómo evolucionó el universo después del Big Bang es conocida como Modelo Lambda-CDM (CDM es por Cold Dark Matter o materia oscura fría), y ha sido la base teórica de la simulación Bolshoi.

Según este modelo, la gravedad actuó inicialmente en fluctuaciones de densidad leve presentes poco después del Big Bang para reunir las primeras masas de materia oscura. Éstas crecieron dando lugar a masas cada vez mayores. Aunque la naturaleza de la materia oscura aún es un misterio, se cree que compone el 82% de la materia del universo.

Por tanto, la evolución de la estructura del universo habría sido impulsada por las interacciones gravitacionales de materia oscura. La materia ordinaria que forma estrellas y planetas habría caído en los “pozos gravitacionales” generados por estas masas de materia oscura, lo que dio lugar a las galaxias en los centros de los halos de dicha materia.

Uno de los principales propósitos de la simulación Bolshoi es calcular y modelar la evolución de estos halos.

Las características de halos y subhalos de materia oscura reflejadas por la simulación Bolshoi han sido presentadas en un artículo ya aceptado para su publicación en el medio especializado Astrophysical Journal. Los autores de este informe han sido Klypin, Sebastián Trujillo Gómez, estudiante graduado de la NMSU, y Primack.

En otro artículo, se analiza la luminosidad de las galaxias, su masa y su velocidad de distribución a partir de los datos disponibles y de los resultados sobre materia oscura obtenidos por la simulación Bolshoi.

Los autores en este caso fueron Klypin, Trujillo-Gomez, Primack, y el investigador de la UCSC, Romanowsky. Las comparaciones entre las predicciones Bolshoi y las observaciones galácticas del proyecto de inspección del espacio Sloan Digital Sky Survey, han demostrado tener un alto grado de coincidencia, señala Primack.
La simulación Bolshoi se centró en una sección representativa del universo, cuyo análisis fue completado por los cálculos realizados por el superordenador Pleiades, que ha sido catalogado como el séptimo superordenador más rápido del mundo.

Una variante de la simulación Bolshoi, conocida como BigBolshoi o MultiDark, ha sido puesta en funcionamiento en el mismo superordenador. BigBolhoi ha permitido predecir las propiedades y la distribución de las agrupaciones galácticas y otras estructuras gigantes del universo, ya ha servido de apoyo a proyectos de investigación de la energía oscura, como el proyecto Baryon Oscillation Spectroscopic Survey (BOSS).

Otra variante de la simulación Bolshoi, denominada MiniBolshoi, está en marcha actualmente, también en el superordenador Pleiades. Centrada en una pequeña porción del universo proporcionará una resolución incluso mayor que Bolshoi.

La simulación Bolshoi y sus dos variantes estarán públicamente disponibles para los astrofísicos de todo el mundo a través de la Base de datos MultiDark, que está albergada por el Instituto de Astrofísica Postdam de Alemania, y es sostenida por ayudas de España y Alemania.




Fuentes: Blog ciencia y dociencia

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Los agujeros negros también devoran planetas y asteroides

Se ha descubierto que, los agujeros negros, llegan a tragarse planetas y asteroides cada periodo determinado de tiempo, teniendo en cuenta que los periodos de tiempo hasta que esto sucede son muy largos, pero algún día esto podría pasar con nuestro planeta, la tierra. Los astrónomos, a pesar de investigar nunca llegan a comprender la gran complejidad que puede llegar a tener la galaxia, que cada día nos sorprende con una nueva historia astronómica que contar.

Justo en el centro de la Vía Láctea, nuestra galaxia, duerme un enorme agujero negro que tiene cerca de un millón de veces la masa del Sol. Su nombre es Sagitario A* y, si se le compara con muchos agujeros negros supermasivos de otras galaxias, el nuestro permanece sospechosamente tranquilo. Una calma, sin embargo, que los astrónomos saben que es sólo temporal.

La zona central de nuestra galaxia, en efecto, está densamente poblada de estrellas. Tanto, que los astrónomos calculan que por lo menos una de ellas se precipita en el agujero negro cada cien mil años. Cada vez que eso sucede, y de la misma forma en que se ha observado en otras galaxias, Sagitario A* empieza a emitir radiación en varias frecuencias, todo un castillo de fuegos artificiales galácticos.

Y aunque aún no hemos tenido tiempo de presenciar uno de estos espectáculos en nuestra propia galaxia, hace apenas unos meses que investigadores de la Universidad de Kioto encontraron pruebas de que el último se produjo hace apenas unos pocos cientos de años, durante el Renacimiento.

Ahora bien, no es necesario esperar otros cien mil años para ver cómo Sagitario A* devora a una estrella. Y es que, a pesar de que se trata de un agujero negro temporalmente tranquilo, eso no significa que no tenga actividad. De hecho, Sagitario A* emite, más o menos una vez al día, pequeñas llamaradas de rayos X y en el rango de la luz infrarroja. Llamaradas muy débiles si se comparan con las que provoca la muerte de una estrella, pero aún así unas cien veces más brillantes que la emisión habitual del agujero negro.

¿Qué causa las erupciones diarias?

El astrónomo Kastytis Zubovas, de la Universidad británica de Leicester, y sus colaboradores, creen tener la respuesta: las pequeñas llamaradas son el último grito de angustia de planetas y asteroides justo en el momento de ser devorados por Sagitario A*. Sus conclusiones se publican en ArXiv.org.

Una idea que, además, da pie para resolver otro misterio: el de los grandes anillos de polvo y gas que suelen rodear a los agujeros negros y sobre cuya existencia los científicos se preguntan desde hace décadas. Según Zubovas y su equipo, esas nubes son los restos mezclados de sus innumerables "banquetes" estelares y planetarios.

Según esta nueva teoría, esos nuevos planetas y asteroides estarían destruyéndose contínuamente a causa de violentas colisiones. Cerca de un agujero negro supermasivo, en efecto, estos objetos orbitarían a cientos, quizá miles de kilómetros por segundo. Y a esas velocidades, un planeta como la Tierra quedaría, literalmente, hecho añicos si impactara con un asteroide de unos pocos kilómetros de diámetro. Y sus gragmentos acabarían convirtiéndose en polvo con el paso del tiempo.

Sistemas de planetas propios

En algunos aspectos, esas nubes de polvo se parecen a las que se forman alrededor de las estrellas recién nacidas. Y los astrónomos saben muy bien que esas nubes se condensan alrededor de las estrellas para formar planetas y asteroides. ¿No podría estar sucediendo lo mismo también alrededor de los agujeros negros supermasivos que ocupan el centro de las galaxias? Muchos piensan que sí, y que, igual que las estrellas, esos gigantes espaciales deben tener sus propios sistemas de planetas, cinturones de asteroides incluidos.

Por eso, cada vez que esas nubes se desestabilizan, quizá por una estrella que se precipita hacia el agujero negro, asteroides, cometas e incluso planetas enteros salen de sus órbitas y caen también en las fauces del monstruo. Y cada vez que eso ocurre se genera una llamarada, de tamaño proporcional a la masa del objeto que ha caído en el agujero negro.

Zubovas y su equipo han trabajado intensamente para medir la cantidad de energía que libera este proceso. Y han encontrado que las pequeñas llamaradas que emite diariamente Sagitario A* tienen exactamente el tamaño que se esperaría de la "muerte" de asteroides de cerca de diez km. de diámetro. Por supuesto, también los planetas sufrirían la misma suerte, pero los astrónomos creen que esta clase de eventos son tan raros como la muerte de estrellas y, por lo tanto, aún no hemos tenido tiempo de ver ninguno.

Si estos razonamientos resultan acertados, Zubovas ha descubierto una nueva forma de estudiar lo que sucede en las inmediaciones de un agujero negro supermasivo. El tamaño y la frecuencia de las llamaradas, en efecto, indicaría la masa y la distribución de asteroides (y de planetas) alrededor de estos auténticos monstruos espaciales, revelando además un nuevo aspecto de la auténtica complejidad y riqueza de la más extraña de las regiones de nuestra galaxia.








Fuentes: periódico ABC

martes, 8 de noviembre de 2011

Un telescopio sencillo permitirá ver el asteroide que 'rozará' esta noche la Tierra

Hemos tenido suerte de que este asteroide no caiga directamente en la Tierra, sino que va a pasar cerca de ella.

Esta noche, hacia las 00.28 horas (en la península) tendrá lugar en el cielo nocturno un acontecimiento astronómico que, si bien no será espectacular visualmente, sí es algo excepcional y, además, si las condiciones meteorológicas lo permiten, será visible sin necesidad de acercarse a un observatorio astronómico.

Se trata del Asteroide 2005 YU55, que podrá verse con un simple telescopio de aficionado a mano (de unos 15 centímetros de diámetro), e incluso con unos buenos prismáticos, si bien es probable que pase desapercibo como un punto brillante más entre la luz que llega que otras estrellas mucho más lejanas.

A una velocidad de 28.000 kilómetros por hora, el Asteroide 2005 YU55, que mide unos 400 metros de diámetro, casi 'rozará' la atmósfera terrestre en términos astronómicos. En el momento de su máxima aproximación, se encontrará a 320.000 kilómetros de distancia, a 0,85 distancias lunares, es decir, más cerca que nuestro satélite.

Para localizarlo, habrá que enfocar la mirada 70 grados hacia el este, entre las constelaciones del Aguila y Pegaso. Según los astrónomos, relampagueará ocasionalmente entre las estrellas, hasta que la Luna llena aclare totalmente en cielo, haciendo casi imposible su observación.

Los que logren captarlo observarán que se va moviendo, aunque más despacio que un avión, pero lo suficiente como para poder captar cómo se desplaza en tiempo real.

Descubierto hace casi seis años por Roberto McMillan en el telescopio de Spacewatch del Observatorio de la Universidad de Arizona, 2005 YU55 fue localizado de nuevo en abril de 2010. En 1976 también se acercó a la Tierra, incluso más que ahora, pero entonces pasó desapercibido.




Hay un vídeo interesante:
http://www.youtube.com/watch?v=-DLKvOX0EJE

Fuentes: periódico El Mundo.


sábado, 5 de noviembre de 2011

La velocidad del cambio climático, nuevo riesgo para los ecosistemas marinos

Aunque el océano se caliente más lentamente que la tierra firme, el efecto sobre las especies marinas es parecido; pero para las especies marinas les resulta muy difícil la migración de sus lugares de origen, provocando la extinción de las mismas.

Aunque los océanos del planeta se calientan más lentamente que la tierra firme, la velocidad del cambio climático y el adelanto de estaciones es igual de rápido en los ecosistemas marinos que en los terrestres, según explican unos científicos basándose en los datos globales de temperatura de los últimos 50 años.
  "Este análisis fija la velocidad a la que el cambio climático viene marcando el paso de las variaciones en la distribución de las especies", explica uno de los autores del trabajo, el español Carlos Duarte, investigador del CSIC. La señal térmica que marca el inicio de la primavera se está adelantando, tanto en los continentes como en lo océanos, en unos dos días al año, añade. Además los regímenes térmicos, marcados por el modo en que se distribuyen las temperaturas en una determinada zona, se han desplazado hacia latitudes más altas a una velocidad media de 27 kilómetros por década.

Los científicos, liderados por Michael T. Burrows (Scottish Marine Institute, Reino Unido) advierten que los valores de la velocidad del cambio climático -medida en términos de cambios geográficos en el tiempo- y de las variaciones de tiempos estacionales son ya más altos en el océano que en tierra firme en algunas latitudes, pese al calentamiento comparativamente ralentizado de las aguas oceánicas. Además, las regiones ricas en biodiversidad marina también tienden a registrar velocidades altas de cambio climático y fuertes desplazmaientos en los patrones estacionales, lo que suscita grave preocupación por la conservación de las especies. 

El problema es que las plantas y los animales marinos, ante estos cambios, necesitan moverse igual de rápido que en tierra para adaptarse al ecosistema que más les favorece, explican los investigadores en un comunicado del CSIC. 

El calentamiento registrado en los ecosistemas terrestres (un grado centígrado desde 1960) ha obligado a las poblaciones a adaptarse o a cambiar su distribución continuamente para mantenerse en el mismo régimen térmico. Otra opción en muchos casos es alterar, por ejemplo, el momento de reproducción o de la puesta de huevos acorde con la nueva situación climática en su hábitat. Pero no todas las especies tienen opciones. "Las especies del Ártico no tienen sitios más fríos a los que migrar", señala Johnna Holding, investigadora en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados  (CSIC- Universidad de las Islas Baleares). "Algunas especies, como las del Mediterráneo, no pueden migrar hacia el Norte porque el mar está cerrado por Europa", añade. Duarte concluye: "Cuando la velocidad del cambio climático supera la velocidad de dispersión de los organismos, o cuando existen barreras que impiden esa dispersión, las especies solo pueden adaptarse o extinguirse".



Fuentes: periódico El País.


martes, 1 de noviembre de 2011

Blancanieves, el nuevo planeta enano

Descubren un nuevo planeta, al que denominan Blancanieves, gracias a la tecnología avanzada de la que disponemos y a los grandes investigadores de la NASA, se ha descubierto un nuevo planeta, esto es una suerte para el conocimiento humano, que poco a poco se va dando cuenta de lo grande que es el universo, y las bellezas que lo componen.


Hace unas semanas, una misión de NASA mostraba la existencia de un planeta en torno a dos soles, y lo bautizaba Tatooine como homenaje a la ficción de "La Guerra de las Galaxias". Ahora un nuevo cuerpo transneptuniano en nuestro Sistema Solar se convierte en "Blancanieves" en la nota de prensa de los descubridores, astrofísicos del Caltech.


En el Instituto Tecnológico de California (Caltech),es famoso por haber descubierto los más grandes cuerpos del cinturón de Kuiper, una región de nuestro Sistema Solar más allá de la órbita de Neptuno, donde orbitan planetas enanos como Plutón,  Haumea, Makemake, Eris...


En 2007 descubrieron uno nuevo, al que se la ha asignado el nombre de catálogo 2007 OR10, pero que ya todos conocen como Blancanieves. Lo cierto es que la mitad de su superficie está cubierta por hielo de agua, posiblemente surgida a través de volcanes en una época temprana de ese mundo. No solo eso, informan, porque tiene una capa de metano, el resto de una atmósfera que se ha ido escapando debido a que la gravedad no es capaz de mantener una envoltura gaseosa más densa.


En la nota de prensa se explica que el trabajo de observación y análisis ha sido precisamente la tesis doctoral de Meg Schwamb, algo conveniente de ser reseñado, en un campo científico en el que el trabajo es casi siempre de equipo y en el que la labor de los estudiantes es enorme. Por ejemplo, este equipo está analizando 400 posibles objetos, para que nos hagamos una idea de la complejidad y lo abrumador de la tarea.
Blancanieves tiene aproximadamente la mitad de tamaño de Plutón, no es de los más grandes de esta familia de objetos que están en una región del Sistema Solar rica en cuerpos que, además, mantienen composición y otras características menos alteradas a lo largo de estos 4.500 millones de años desde su formación, lo que los hace diferentes de los planetas del interior de nuestro sistema, donde se han producido más cambios, debido principalmente a la energía que llega del Sol. Por ejemplo, muchos de estos mundos tienen un contenido en hielo bastante algo, se acercan a lo que los núcleos cometarios contienen y, por lo tanto, estudiarlos es muy interesante para conocer, también, el origen de esta amplia familia del Sol.
También se debería tener en cuenta que muchos de estos cuerpos ya podrían haber sido considerados, justamente, como otras Blancanieves. No deja de ser entonces casi un chiste obligado que sean los planetas enanos los que tienen más nieve (blanca) de todo el Sistema Solar.

Los artistas de NASA pintan así a este nuevo mundo helado.
            

 Fuentes: periódico El Mundo.

Hoyos en el planeta Mercurio

El planeta Mercurio ha sido desubierto con "hoyos" que antes no había, quiere decir que Mercurio está cambiando en su relieve.

La sonda espacial Messenger ha descubierto hoyos extraños en la superficie de Mercurio.

Las imágenes difundidas por la NASA revelan miles de depresiones peculiares ubicadas en distintas longitudes y latitudes, con un diámetro que varía desde los 18 metros a más de un kilómetro y medio, y con una profundidad de entre 18 a 37 metros. De momento los científicos no sabes cómo pudieron haberse formado estos agujeros.

"Estos hoyos fueron una verdadera sorpresa", comenta David Blewett, miembro del equipo científico del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins.
"Hemos estado pensando en Mercurio como una reliquia, como un lugar que ya no está cambiando mucho, excepto por la formación de cráteres ocasionados por impactos. Pero los hoyos parecen ser más recientes que los cráteres en los que se encuentran, y eso quiere decir que la superficie de Mercurio sigue evolucionando de manera sorprendente".

Mercurio es el planeta más cercano al Sol, por lo que está expuesto a un intenso calor y a un clima espacial extremo. Blewett piensa que estos factores desempeñan algún papel.

Una pista clave, asegura el científico en una nota de prensa de la NASA, es que muchos de los hoyos están asociados a montículos o montañas centrales en el interior de los cráteres de impacto de Mercurio.
"Ciertos minerales, por ejemplo aquellos que contienen azufre y otros elementos volátiles, serían fácilmente vaporizados por el calor, el viento solar y los micro-meteoroides que Mercurio experimenta todos los días", señala el científico.
"Tal vez el azufre se está vaporizando, dejando sólo los otros minerales y, por lo tanto, debilitando a la roca y haciéndola más "esponjosa". Entonces, la roca se desmoronaría y erosionaría más rápidamente formando estas depresiones", sugiere el investigador.

 
Hoyos en el interior de la cuenca Raditladi. | NASA. 

Hoyos en el interior de la cuenca Raditladi. | NASA.


Fuentes: